Microrrelatos de Plácido Romero

martes, 15 de agosto de 2017

Tiempo loco

En el país de los olendis hay sequía. Hace años que no cae una gota; los campos están secos. Los sacerdotes olendis no paran de rezar pidiéndole a su dios que llueva.

Sin embargo, más al este, en la tierra de los bosakas, no para de diluviar. Sus campos están encharcados. Los brujos realizan continuos sacrificios a sus ídolos para que cese la lluvia.

Los yelebos viven entre los olendis y los bosakas. En su país el tiempo está loco.

lunes, 14 de agosto de 2017

La caloma de Babel

Este naorto he zatalido la caloma de Babel. Era calcanfente, moritosa, extrafataria. Gagamorí hasta todo lo mafro. Desde allí petrasa, las maretinas eran quitovibles: a mis tromos se logotaba todo el jolar del Éufrates.

Sólo me garasa que, desde que botilé de mi zatala, no ticano que nadie me sabate.

domingo, 13 de agosto de 2017

Refugio nuclear

Hoy es un día señalado: llevan diez años recluidos en el refugio nuclear. Durante ese tiempo se han enfrentado a innumerables dificultades, pero han logrado, con habilidad, sortearlas todas. Les quedan alimentos y combustible para otros diez años. Entonces saldrán y descubrirán que se había tratado de una falsa alarma.

viernes, 11 de agosto de 2017

Juego solitario

–¡Luz! ¡Luz!

–¿Con quién estás jugando?

–Juego solo, madre.

–Solo, solo. Siempre estás solo. Vuelve a casa.

–Espere a que acabe, madre.

–¿Y cuándo acabarás, Elohim?

–Calculo que en unos seis días… ¡Luz! ¡Hágase la luz!

jueves, 10 de agosto de 2017

¿Para qué demonios la quería?

–La bolsa o la vida –me dijo aquel tipo malencarado.

Y, aunque sin ella mi vida es bastante molesta y penosa, le entregué la bolsa de drenaje de orina.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Una ciudad muy tranquila

Hace semanas que la aviación enemiga nos bombardea. Natsumi fue herida; tuve que llevarla a un hospital. Nuestro barrio ha ardido por completo.

Mi cuñado nos ha invitado a su casa. Asegura que allí donde vive no ha habido ni un solo ataque aéreo. Hiroshima es una ciudad muy tranquila.

martes, 8 de agosto de 2017

El nuevo coche de mi cuñado

Mi cuñado me enseñó su nuevo coche. No le faltaba de nada: tracción integral, conducción autónoma, 4 litros a los 100 km, climatizador automático, faros LED, volante ergonómico, lentes acústicas, cueros tintados, apertura portaesquís…

Quizá no debería haberse pasado de listo diciéndome que no lo tenía asegurado a todo riesgo.

Microrrelato publicado en RELATOS EN CINCUENTA PALABRAS Y OTRAS MICROFICCIONES

domingo, 6 de agosto de 2017

El señor Haag

La enfermedad no hizo que el señor Haag renunciara a su rutina diaria. Paseaba por la Paradeplatz durante una hora y, luego, en el café Bahnhof, pedía una taza de té y abría el periódico. El señor Haag pasaba morosamente las hojas, como si leyera, como si no estuviera ciego.

Microrrelato publicado en RELATOS EN CINCUENTA PALABRAS Y OTRAS MICROFICCIONES


sábado, 5 de agosto de 2017

Mayida

Hoy debería ser un día muy feliz para Mayida. Hoy se casa su hijo. Hoy debería ser el primer día del resto de su vida. Esperaba comenzar a descansar hoy porque Mayida no ha parado de trabajar desde que era una niña. Cuando tenía dos o tres años, comenzó a cuidar a sus hermanos, a llevar agua, a limpiar, a fregar, a cocinar. Cuando se casó –Mayida sólo tenía entonces trece años–, se trasladó a casa de su marido. Allí, además de seguir siendo la criada de todos, tuvo que soportar a su suegra: Mayida la odiaba. Pronto, tuvo hijos. Uno, dos, cinco, siete. Los días pasaban lentos. El marido de Mayida murió en la guerra, su segundo se fue a luchar a las montañas. Dos hijas enfermaron y murieron, la mayor se casó.

Hoy debería ser un día muy feliz para Mayida. Hoy se casa su hijo. Sin embargo, hay algo que preocupa a Mayida: su nuera fue a la escuela, tiene un trabajo –¿qué clase de mujer trabaja fuera de casa?–, casi nunca lleva el burka. Hoy Mayida no puede ser feliz.

Microrrelato presentado a la Primavera de Microrrelatos Indignados

jueves, 3 de agosto de 2017

Epifanía

Buscando a su padre, Telémaco visitó la hermosa Pilos. En comparación, Ítaca era pequeña, fea, sucia, gris y aburrida. En Pilos se hizo amigo de Pisístrato, hijo de Néstor, y se enamoró de la princesa Policasta, con la que se bañó desnudo en la playa.

Telémaco comprendió a su padre.

Microrrelato publicado en RELATOS EN CINCUENTA PALABRAS Y OTRAS MICROFICCIONES

miércoles, 2 de agosto de 2017

Mal de altura

El diagnóstico médico es concluyente: su salud mejorará si se traslada a vivir a la costa. La altitud de Bogotá le matará en pocos meses. Abandonar la capital, empero, le obligaría a renunciar a la presidencia.

No le cuesta resolver el dilema. Prefiere mil veces morir presidente que vivir ignorado.

Microrrelato publicado en RELATOS EN CINCUENTA PALABRAS Y OTRAS MICROFICCIONES

martes, 1 de agosto de 2017

Quisicosas

Los judíos ortodoxos consideran que el Estado de Israel es impío y rezan todos los días porque llegue pronto su destrucción.
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Son conservadores. Quieren conservar despachos, coches oficiales, sueldos, complementos exentos de tributación.
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Carlos V hablaba castellano con Dios. Salvador Sostres asegura que sólo habla castellano con su criada.
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Ejemplo de oxímoron: repliegue victorioso.
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Los hombres no comprenden que, cuando llegan al paraíso, deja de serlo.
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¿Lo contrario de heteropatriarcado es ortomatriarcado?
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La mitad de lo que comemos sirve para evacuar mejor. Curioso.
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Los profetas del Antiguo Testamento tenían la habilidad de adivinar todo lo que había ocurrido.
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Ha llegado el momento de que una Venezuela trate de comprender a la otra Venezuela o sólo quedará media Venezuela.
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Los de su Fundación le van a poner el bigote a las ocho y veinte como se confirme que Dalí tuvo una hija natural.
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Dalí apoyó a Franco. Dalí era surrealista.
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Elisa Palacios de la Torre Valbuena no va al club de pádel a jugar, sino a que la vean jugar.
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No quería ser un hombre pobre y se transformó en un pobre hombre.
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Porfirio Díaz fue bueno para su país: gracias a él, los mexicanos sólo tienen que soportar a sus presidentes durante un mandato.
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Lo que en la Antigüedad era la Arabia Feliz es hoy en día la Arabia Infeliz, es decir, Yemen. Curioso.
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En 1939 había en toda Francia cincuenta y tres avenidas Pétain, quinientas siete calles Pétain. En 1945 no quedaba ninguna.
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Recuerda: trabajar no es una necesidad sino un vicio.
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A Queipo de Llano le enfurecería que le llamaran franquista. Él era simplemente queipista.
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Más que de memoria histórica, llamar franquista a Queipo de Llano es un ejercicio de simplificación histórica.
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La que más engaña es la verdad de un mentiroso.
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Francisco de Paula, que no pudo curar a Luis XI, se convirtió en patrono de los médicos. Curioso.
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¡Qué decepción descubrir que a los más grandes tenistas no les gusta el tenis!
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Los psicoanalistas se alimentan de sueños.
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¡Qué insulto comparar al presidente chino con Winnie the Pooh! ¡Pobrecito! Tiene tan buen corazón Winnie.
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Ahora, con los móviles, la gente está siempre en otra parte.
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Czesław Miłosz escribe sobre la Vilna polaca, sobre la Vilna judía, sobre la Vilna rusa. No escribe sobre la Vilna lituana. Curioso.
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Se non è vero, è molto divertente.
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Sólo le mantiene vivo la voluntad de fastidiar.
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La RAE asegura que limpia, fija y da esplendor. ¿De verdad?
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Académicos idos, idos.
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No sólo aspiraba a disfrutar de los privilegios que suponía pertenecer a su familia, sino también pretendía aumentarlos.
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Semántica política. Cuando el PSOE propone una solución para Cataluña ‘definitiva’, esta palabra significa ‘hasta dentro de diez años’.
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Critican la celebración de un referéndum ilegal en Cataluña y celebran la celebración de un referéndum ilegal en Venezuela. Curioso.
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¡Qué feliz sería si me gustara leer novelas!
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A ver quién lo adivina. Reafirma, restaura y reestructura…
Opción A: una crema facial
Opción B: un partido político
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Días tan llenos que están vacíos.
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–Después de mí, el diluvio –dijo Luis XV.
¿Entonces qué fue Napoleón, una especie de Noé?
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Ejemplo de metonimia: los empleados públicos han sido recortados.
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Ejemplo de contradictio in adiecto: benigno ataque al corazón.
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Silvina Ocampo, María España y Asunción Balaguer querían mucho a sus maridos. ¿Se querían a sí mismas?
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Si no supero la revisión médica, ¿me retirará el doctor de la circulación?
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Ejemplo de oxímoron: ignorancia wikipédica.
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La butxaca, la butxaca über alles, über alles in der Welt.
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Hay políticos que se conforman con que les voten los resignados.
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No sabes si es mejor que te bloqueen o que te ignoren.
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¿Quién inventó la norma de que tienen preferencia los que vienen por la derecha?
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Los que prefieran beber para no tener que ir al psicólogo, ¡cuidado! Quizá acaben en manos del hepatólogo.
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Ejemplo de perogrullada: Montesquieu está muerto.
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Si bebes suficiente cerveza, encontrarás la verdad.
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Walt Whitman era tan despistado que siempre se olvidaba de la rima.
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En mi próxima vida me casaré con una mujer que viva en una localidad donde el agua que sale del grifo no sea calcárea.
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Ejemplo de oxímoron: Dios ha muerto.
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Me consuela pensar que, cuando muera, mis queridos libros serán la alegría de alguien que vaya a la librería de viejo.
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Ejemplo de pleonasmo: político mentiroso.
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Lo malo de la lucha libre es que el combate puede seguir fuera del cuadrilátero.
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¿Qué sentido tiene entrevistar a un mentiroso patológico?
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Ejemplo de pleonasmo: delantero goleador.
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El tiempo, gran erosionador.
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Asesinó a su cuñado, abandonó a su mujer y mató de un disgusto a su padre. Teseo era todo un prenda.
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Con los enemigos hay que hacer lo que hizo don Quijote con su celada: no probarles.
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No entienden su sentido del humor. En vez de reírse, le bloquean.
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El efecto paraguas
Que varios paraguas se abran en Hong Kong puede provocar un terremoto en Pekín.
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Pero, si no paras de trinar, no podrás prestar atención a otros pájaros.
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A pesar de que Al-Yazira tiene una viga en el ojo, no le resulta difícil ver la paja en el de los demás.
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Dicen que se aprende de las derrotas. Si fuera así, sería el más listo del mundo.
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Ejemplo de oxímoron: cosechar una derrota.

lunes, 31 de julio de 2017

El gallo paradójico

El gallo cacareaba cada vez más temprano. Su secreto propósito era ser el primero en cantar por las mañanas. Pronto, despertaba a todo el mundo de madrugada. Sin embargo, no era suficiente. Un día cacareó poco antes del anochecer. Paradójicamente se acabó convirtiendo en el gallo que cantaba más tarde.

Microrrelato publicado en RELATOS EN CINCUENTA PALABRAS Y OTRAS MICROFICCIONES

domingo, 30 de julio de 2017

Ahogados

Noé, minucioso, se aseguró de que no entraría en el arca ni una sola gota de agua. Cuando el cielo ennegreció, su familia y los animales subieron. El arca comenzó pronto a flotar.

La lluvia duró cuarenta días. Sin embargo, los pasajeros del arca murieron mucho antes, sin aire, ahogados.

Microrrelato publicado en RELATOS EN CINCUENTA PALABRAS Y OTRAS MICROFICCIONES

sábado, 29 de julio de 2017

Muy profesional

Abrieron un pasillo para dejarle llegar al centro de la plaza. Aunque evitó, como siempre, mirarles a los ojos, pudo advertir que estaban enfadadísimos. Recibió varios insultos, que ignoró. La ceremonia empezó con el discurso del orador. Estaba tan concentrado que no le prestó atención. Fue muy largo. Eterno. De pronto, se hizo el silencio. Supo que había llegado el momento. Algo le golpeó en el pecho: la función había comenzado. Mientras le gritaban improperios, le arrojaron huevos, tomates podridos, basura. Pronto quedó cubierto por la porquería. Sin embargo, en ningún momento se movió. Era un chivo expiatorio muy profesional.

Microrrelato publicado en Microcuento.es

viernes, 28 de julio de 2017

Me creyó, desde luego

“Me hacía feliz dejándome que la hiciera feliz.”
Eduardo Galeano

No sé por qué, le dije a Raúl que no conocía el mar.

–¿Te gustaría ir a verlo? –me preguntó.

–Claro que sí –le respondí.

Me creyó, desde luego.

Me gustaba Raúl porque era diferente a todos los que estábamos en el centro. Sus padres y su hermana habían muerto en un accidente y su tío, el único que podía ocuparse de él, residía en el extranjero. Estaba esperando a que acabara el curso para irse a vivir con él. Yo le conté que estaba allí porque mi madre estaba enferma en el hospital, muy enferma. Él me creyó; siempre me creía.

–Ya verás cuando estemos en el mar. Es inmenso –me dijo Raúl–. Nosotros siempre pasábamos los veranos en Roquetas.

Me parecía triste que alguien como Raúl estuviera allí. Necesitaba una familia. Estaba claro. No sabía vivir solo. Era todo lo contrario a mí. Sin embargo, había algo de él que me atraía. Quizá fuera que todavía confiaba en el mundo.

–Vayamos a ver el mar –le dije una mañana.

Estaba cansada del centro. Allí no podía hacer nada. Me sentía prisionera. Y aún faltaban casi seis meses antes de que cumpliera los dieciocho. Entonces, lo presentía (y no me equivoqué), comenzaría el infierno de verdad.
Compramos los billetes de autobús con dinero que él tenía guardado. Nadie nos pidió los carnés. El viaje hasta la playa duró casi tres horas. Supongo que a él le habría gustado vendarme los ojos y mostrarme el mar de golpe, pero surgió de sopetón detrás de una curva. Traté de aparentar sorpresa.

–¡Qué grande!

Él sonreía.

Cuando bajamos del autobús, nos dirigimos a la playa. Estábamos en abril y no había nadie en ella. Nos descalzamos y caminamos por la arena. No tardamos nada en dejar atrás las casas. Estábamos solos. Deseé que aquello durara siempre.

–¡Qué bien se está aquí!

Caminamos durante un rato. Raúl no paraba de hablar de sus padres y de su hermana. Le cogí la mano y se la acaricié. De pronto se quedó callado. A mí me habría gustado decirle que él perdió una familia, sí, pero que yo nunca tuve una. Sin embargo, guardé silencio.

Habíamos estado caminando durante una hora cuando llegamos a unas rocas que cortaban la playa. Fue entonces cuando Raúl dijo que teníamos que dar la vuelta.

–Hay un autobús a las tres de la tarde. Podemos regresar antes de que se den cuenta.

–Quedémonos aquí.

Me miró de una forma extraña.

–No quiero volver –le insistí.

–Tenemos que regresar. Avisarán a la policía.

Entonces, no sé por qué, le di un beso. No era el tipo de chicos que me atraía.

–Vayamos a aquellas rocas –le dije.

Tiré de él. Dejó pronto de resistirse.

Raúl no sabía besar, no sabía acariciar. Estaba claro que nunca había estado con una chica. Para que no se pusiera más nervioso de lo que estaba, le pedí que fuera despacio.

–Es la primera vez que lo hago –le dije.

Me creyó, desde luego.

Cuando terminamos, nos quedamos durante una eternidad tendidos entre las rocas. Durante un instante me pasó por la cabeza la idea de pedirle a Raúl que no se fuera con su tío, que se quedara conmigo. Rápidamente, la deseché. No estábamos hechos el uno para el otro. Nuestras vidas se habían cruzado durante un instante.

Acabamos regresando al centro después del toque de queda. Asumí todas las culpas, desde luego, y varios días después me trasladaron. Ni siquiera me despedí de Raúl.

A veces pienso en él. Le imagino feliz, casado, con hijos, pasando los veranos en Roquetas o en cualquier otro lugar. Si nos cruzáramos, quizá, ya no nos reconoceríamos. Tal vez, incluso, me haya olvidado. Sin embargo, no ha pasado ni un solo día en que no piense en él.

Relato para el Concurso #UnMarDeHistorias de Zenda

martes, 25 de julio de 2017

Susana y el árbol

Los viejos acusaron a Susana de seducirles con su desnudez. Daniel se ofreció a defenderla. Les preguntó bajo qué árbol estaba tendida la mujer. Cada viejo dijo uno distinto. Susana fue absuelta. 

Daniel dedujo acertadamente que los viejos, habiéndose quedado extasiados contemplando a Susana, ni siquiera habían visto el árbol.

Microrrelato publicado en RELATOS EN CINCUENTA PALABRAS Y OTRAS MICROFICCIONES

lunes, 24 de julio de 2017

Durmiente

El caballero cruzó el páramo grande, atravesó el bosque oscuro, llegó a la puerta del castillo, derrotó al guardián, subió a la torre y, por fin, despertó a la Bella Durmiente. Estaba tan agotado que decidió descansar un poco. El caballero se quedó dormido. Y no hubo forma de despertarle.

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viernes, 21 de julio de 2017

¡Socorro!

Alicia empezaba a cansarse de estar sentada con su hermana a la orilla del río, sin tener nada que hacer. 

–Juguemos a los socorristas –propuso.

–¿Qué tengo que hacer? –preguntó su hermana.

–Arrójate al agua.

Cuando la vio mover desesperada los brazos, Alicia recordó que ninguna de ellas sabía nadar.

Microrrelato publicado en RELATOS EN CINCUENTA PALABRAS Y OTRAS MICROFICCIONES

jueves, 20 de julio de 2017

Es lo que pasa por hacer caso a nuestras madres

En su lecho de muerte, Constantino se hizo bautizar para cumplir una promesa hecha a su madre cristiana. Al poco murió. Al poco despertó en el Hades y vio a todos los emperadores que le habían precedido transformados en dioses. 

Es lo que pasa por hacer caso a nuestras madres.

Microrrelato publicado en RELATOS EN CINCUENTA PALABRAS Y OTRAS MICROFICCIONES